Ser·en·el·mundo

Corporatividad bajo la potencia de la mirada     

En lugar de experimentar nuestro ser-en-el-mundo, lo contemplamos desde afuera como espectadores de imágenes proyectadas sobre la superficie de la retina.

Juani Pallasmaa, Los ojos de la piel.

El año 1925 Thomas Stearns Eliot escribió The hollow men, un poema en el que recogía sus emociones en plena crisis personal del autor, después del fracaso de su matrimonio y de que el mundo sufriera la Primera Guerra Mundial. Desde su mirada escasamente optimista se nos describe unos personajes anónimos que vagan sin rumbo ni consuelo. Eliot nos habla de un mundo personal asfixiado por la sociedad, en el que el autor no encuentra remedio por la desesperación que le producen las conductas de los individuos. The hollow men ha sido un poema constantemente citado por la cultura anglo-americana, puesto que la expresión “los hombres vacíos” nos presentan una imagen muy sencilla y clara -pero con una fuerte carga poética- fácilmente aplicable a las sociedades de todos los tiempos e interpretada desde múltiples lecturas. Pocos años antes de celebrar el centenario del poema, Eliot nos continúa haciendo reflexionar sobre la condición humana de la sociedad actual, puesto que sus versos no dejan de sonar ligeramente familiares.

Así, el concepto hombre vacío nos presenta la escena de un cuerpo humano que anda, gesticula, habla e interacciona con los otros y se desarrolla en su entorno, pero que para sus adentros es vacío. Vacío de sentimientos y emociones, de significado, intención y de contenido. En un mundo que se encuentra en continúa aceleración, encontramos cuerpos de fachada sólida, pero de contenido insustancial. Cuerpos vacíos, conducidos y dirigidos por las rutinas como si fuéramos títeres; interpretamos unos personajes que se transforman según la situación lo convenga y emitimos palabras tranquilas, pero sin significado.

Nos encontramos pues en plena ascendencia a un “hiperindividualismo” de las condiciones de vida, donde cada vez se nos cargan más responsabilidades existenciales. En un mundo más complejo, difundido y global, donde hemos perdido totalmente los puntos de referencia tradicionales y se nos tira a un futuro insólito y difícil de controlar. La ausencia de la norma nos hace cuestionar quién somos, que queremos y por qué. La eliminación de respuestas rotundas impuestas da pie a reflexionar y a generar nuevas preguntas.

A partir del poema de Eliot nos paramos a reflexionar y a habla de este vacío, puesto que se trata de una expresión abierta a ser interpretada desde múltiples puntos de vista. Cuando hablamos de este vacío dentro de la espacialidad de los seres humanos, nos preguntamos: ¿Qué es lo que está ausente y con esta ausencia provoca el vacío? ¿Qué es lo que se ha perdido?

Esta es la base conceptual para el desarrollo de este Proyecto Final de Grado de Moda que se presentó durante el curso 2019-2020 en la Escuela Superior de Diseño, ESDi. El trabajo se plantea como una reflexión sobre el cuerpo alrededor del concepto de vacío y que finaliza con la realización de una colección de prendas de vestir para una hipotética la temporada otoño/invierno.

Así, nuestra propuesta indaga en un cuerpo cada vez más desconectado sensitivamente del mundo y de aquellos que lo rodean. La llegada de las pantallas y las facetas virtuales han potenciado la visión y la imagen por encima de los otros sentidos. Perdemos las sensaciones que nos arraigan en el mundo; el cuerpo queda excluido. En una realidad ocular centrista, basada en la abundancia y la velocidad todo pasa lejos y fuera de nosotros. Vivimos en una masividad visual que nos sobrepasa y que nos hace perder el valor del espacio y del tiempo.

Este proyecto busca plasmar la realidad de los cuerpos, definidos como corporalidades envueltas en una carcasa sólida, pero de contenido insustancial. Imágenes potentes, estructuras estéticas que no sostienen nada; son vacías.

Este proyecto no busca generar soluciones directas en la situación planteada a causa de la gran cantidad de factores sociales, humanos, históricos y políticos que afectan transversalmente. Se cree imposible incidir a través de la ropa si no es para generar reflexiones. Se busca pues, plasmar las ideas estudiadas a través de las prendas de ropa para crear debate y reflexionar sobre las realidades que vivimos.

Así, la colección toma como punto de partida la imagen de estos cuerpos, de fachada sólida, pero de contenido insustancial. Cuerpos, abrumados por la masividad, que dedican toda la energía a lograr una imagen estética potente. En consecuencia, la falta de atención hacia el interior hace que este carezca de fuerza para aguantarse por sí solo y necesitará, pues, estructuras que lo sostengan.

Planteamos de esta manera la contraposición entre un interior insustancial, flácido e insípido; verso un exterior contundente, voluminoso y estructural, capaz de crear una especie de relación de complementariedad.

Si partimos de estas premisas, la colección presentará tres categorías diferentes entre sí; las piezas exteriores (las cuales nos hablarán de la carcasa a través de abrigos y cuerpos); las piezas interiores (que se traducirán en piezas más sencillas caracterizadas por la pérdida de estructura); y finalmente, encontramos la categoría de apoyo en la colección, donde las piezas no se dotarán de volúmenes ni transformaciones especiales, sino que simplemente tendrán la función de apoyar a los looks trabajados y a complementar siluetas para dirigir la mirada a las otras piezas; estas serán principalmente pantalones.

Las exteriores nos hablan de la potente imagen estética que construimos en medio de la abundancia, con volúmenes y estructuras masivas, dentro de las cuales nos reencontramos con siluetas reseguidas por trazos puntuales que nos delinearán un cuerpo que cumple los estándares de belleza aceptados socialmente. Gracias a su construcción no necesitaremos un cuerpo que las vista para poderlas entender, funcionarán por sí suelas.

Las interiores, en cambio, son piezas sin estructura, presentando torsiones que nos hacen pensar en cuerpos descuidados y sin fuerza. La sencillez de la estructura y de los patrones, añadiendo la caída y ductilidad de los tejidos, requerirán un cuerpo que las vista para la que las piezas se pongan a lugar y creen las torsiones y arrugas deseadas. Los tejidos de estas se caracterizan para ser elásticos, de punto trabajándolos como segunda piel, y tejidos de calada de bajo gramaje, caída y algunos con transparencias.

La colección se trabajará sobre la paleta monocromática de blancos y crudos, por tal dar especial relevancia a las siluetas y volúmenes de los diferentes looks. Por eso, empleamos diferentes texturas y opacidades, que ayudarán a dirigir la mirada hacia puntos de interés. Además, tal como hemos dicho, las piezas exteriores presentarán unos delineados de costuras a contraste de los tonos blancos, que nos ayudarán a reseguir formas (creadas con el patronaje) que simulan una silueta corporal.

Aina Cardoner Robert[1]

Diseñadora de moda

[1] Formada en Diseño de moda en ESDi (URL) – Sabadell, Barcelona (2020).

Actualmente formo parte del departamento de GYM/OUTERWEAR de Oysho como Diseñadora junior.

Interesada en el mundo de la moda en base a la sostenibilidad, su impacto social y siempre en relación al cuerpo que la viste.