RESILIENCE

Con frecuencia, las jóvenes y los jóvenes se encuentran con una serie de obstáculos y situaciones nuevas o impactantes que no están preparados para afrontar solos, ya sea por la falta de madurez, la desinformación, la escasa ayuda con la que cuenta… A lo largo de su vida, descubrirán que nuestra trayectoria como personas está llena de problemas que requieren de resolución y de aceptación. Sin embargo, durante la adolescencia estas situaciones pueden provocar crisis emocionales importantes e inclusos problemas de salud mental que puede condicionarles el resto de su vida.

En esta situación, es preciso que estas personas que aún están en formación, puedan entender que la resiliencia es un mecanismo que poseemos los humanos mediante el cual podemos superar situaciones desagradables que, además, pueden hacernos más fuertes: crecer ante la adversidad es una forma de superar los conflictos. Se trata de una manera de “reparar” nuestra alma que nos permite reconstruirnos a partir de las heridas. Sin duda, se trata de una forma metafórica de entender los conflictos, que tiene su correlación física con la técnica artística del Kintsugi japonés.

Este método consiste en reconstruir los objetos rotos a partir de fusionar sus trozos con una especie de material de oro que le da una nueva consistencia y también la posibilidad de seguir siendo útiles. Las personas, cuando nos rompemos, reconstruimos nuestra psique a partir de la asunción de los conflictos que conlleva también un aprendizaje. Nuestras costuras son sinónimo de madurez, de sabiduría… Resilir implica aceptar los malos momentos para así poder hacernos más fuertes.

Es a partir de este concepto del que surge mi Proyecto Final de Grado en la Escuela Superior de Diseño ESDi. Una propuesta que parte de una vivencia personal en plena adolescencia que me permitió entender lo importante que es la “reconstrucción” personal y me enseño que cada experiencia nos hace crecer.

Así, del análisis de este fenómeno que es la resiliencia y a partir de praxis del Kintsugi, he planteado mi colección como una evolución de las personas. De esta forma, la colección se inicia con un color blanco puro, que da paso a las personas que han sufrido experiencias traumáticas a aparecer “desteñidas” y comenzar a “escribir su historia” con otros colores, que van desde tonos colores verdosos, que emulan lo negativo, y que van aproximándose al negro total, como sinónimo de colapso total. Este tono más oscuro es donde reside la idea de capa de protección, por lo que mi propuesta son prendas de un volumen mayor y tejidos opacos. A partir de ellos, aparecen una serie de materiales gris y más traslucidos, que nos hablan del proceso de superación que finalizada con prendas más livianas y agradables. Se trata de piezas realizadas en tonos rosados que hablan de la superación de las emociones negativas.

En este caso, las prendas tienen costuras visibles que nos permiten mostrar las partes rotas y las heridas que tenemos, pero sin esconderlas. Las transparencias también nos dejan ver la piel, con cicatrices e imperfecciones incluidas, como una forma de representar el paso del tiempo y el proceso de aprendizaje al que nos sometemos cada uno de nosotras y nosotros a lo largo de nuestra vida. De esta forma, a lo largo de los 15 looks que componen mi colección, planteo como la resiliencia forma parte de nuestra existencia como personas y cómo cada individuo debe adaptarse a las condiciones adversas que se encuentra a lo largo de ese camino metafórico que es la vida.

Encarni Espejo

Graduada en Moda

Escuela Superior de Diseño ESDi-Universitad Ramon Llull