Marilyn Monroe Fotografía de Milton H. Greene

Fotografía tomada en 1944 de una soldado de la unidad auxiliar femenina del Ejército estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial. FOTO publicada en el País, el 11 abril de 2020

 

Pintalabios rojo y crisis sociales

“El acto de pintarse los labios emana un mensaje de autoridad y convicción. Para las mujeres que lo llevan es tanto una espada como un escudo, escondiendo cualquier inseguridad y demostrando fuerza asertiva”

Rachel Felder, Smoda 2020.

 

Cuando los individuos se encuentran reunidos en circunstancias que no exigen intercambio de palabras, participan, sean conscientes o no, de una cierta forma de comunicación. Esto se debe a que en toda situación se asigna una significación a diversos elementos que no están necesariamente asociados a intercambios verbales. Dichos elementos están relacionados con el aspecto físico y los actos personales tales como el vestido, el porte, los movimientos y las actitudes, la intensidad de la voz, los gestos, el maquillaje del rostro y la expresión emocional en general.

De esta forma, la indumentaria y la cosmética actúan como un regulador social que nos permite interactuar con el resto de los individuos que forman parte de nuestra comunidad. La ropa o los adornos son uno de los medios mediante los cuales los cuerpos se vuelven sociales y adquieren sentido e identidad.

El rostro es quizás el vehículo primordial de nuestro hablar interactivo. Nuestra cara, a través de nuestros ojos, nariz, labios, mejillas, barbilla y dientes es el principal factor comunicativo de nuestra persona. A través de ella expresamos rasgos identitarios, revelamos nuestra fisionomía y también informamos sobre nuestras emociones. Cuando estamos enfermos, queda reflejado en nuestro rostro.

Por esta razón, el maquillaje de nuestra cara es tan importante para nosotros desde la antigüedad. Inicialmente, este maquillaje no se asociaba a necesidades de embellecimiento y seducción, pero sí que estaba intrínsecamente vinculado a motivos de carácter mágico, religiosos, tribales o bélicos.  Con el paso del tiempo, en la antigua Mesopotamia, el maquillaje de los ojos, los pómulos y los labios comenzó a cobrar un valor social importante ya que también se planteó la importancia de la belleza y la seducción como uno de los parámetros sociales que permitían la clasificación social. En Egipto, dónde muchos estudiosos consideran que se inventó el pintalabios, nadie de la alta sociedad era enterraba sin sus útiles de maquillaje. Y esta circunstancia era similar para hombres y mujeres.

El uso del pintalabios rojo se le atribuye a la reina sumeria Puabi De Ur (2.500 años antes de Cristo) que solía ser representada con los labios rojos, como signo de belleza y sensualidad femenina. Sin embargo, en esta época la tintura labial se realizaba con carbonato de plomo y era muy tóxica, lo que suponía graves problemas de intoxicación para las mujeres que la usaban y sus amantes, que les conducía incluso a la muerte. Esta circunstancia dio lugar a la creación del término “beso de la muerte” y se usó como un instrumento conspiratorio en las cortes de estas civilizaciones. Esto provocó que otras culturas, como la griega, rechazaran de pleno el maquillaje de los labios, dado que lo consideraban un elemento de alta traición.

Con el paso de los tiempos, el maquillaje se ha ido asociando con la moda y el ornamento del cuerpo, tal y como sucedía en el antiguo Egipto. Los franceses proponían el maquillaje como signo de riqueza y de bienestar de las personas y consideraban la pintura de labios como algo básico para las damas de alta sociedad. No pintarse los labios era signo de descuido y, por tanto, de agravio para con los demás miembros de un colectivo. Desde entonces, el maquillaje del rostro adquiere la condición de elemento importante en las interacciones no verbales y se le atribuye la capacidad de influir en los otros y en las consecuencias interactivas.

El pintalabios rojo se relaciona, en este sentido, a la belleza, sensualidad, la juventud, el bienestar y la sofisticación. La propia Marylin Monroe aseguraba que cuando quería sentirse arreglada sólo necesitaba ponerse unas gafas oscuras y pintarse los labios de rojo. Este es un ejemplo que nos permite ver como el maquillaje de los labios, fundamentalmente en color rojo, se asocia culturalmente con las emociones de las personas. Hay distintos estudios que aseguran que los consumidores de cosméticos se ven más atractivos y con mayor salud dermatológica, física y emocional.

Desde los años treinta del siglo pasado, el efecto pintalabios o “lipstick effect” está vinculado a la necesidad de expresar jovialidad y frescura en situaciones de crisis personal o emocional. Pero, con el paso de los años, también se ha demostrado que cuando estas crisis son sociales, derivadas por dificultades económicas, política, como puede ser una guerra, el consumo de pintalabios se dispara. En este sentido, el mismo Churchill lo consideró como un producto de primera necesidad en tiempos de guerra y convirtió a la labial rojo en un mito que se ha repetido a lo largo de la historia cuando la situación socioeconómica de un país ha sido crítica. En 1941, en la edición británica de Vogue, se publicaba este titular: “Ahora, más que nunca, la belleza es tu deber”

Esta circunstancia se debe a la necesidad de mostrarnos con más seguridad social y personal delante de las adversidades. Ante unas circunstancias adversas en las que no podemos consumir grandes cosas, el uso de un pintalabios puede devolverlos la ilusión de “estar arreglados” y de “presentarnos” con buen aspecto ante los demás. Y es que cuando vivimos situaciones difíciles, tendemos a comprar productos no demasiado caros con la idea de experimentar una especie de compensación psicológica positiva ante una realidad negativa.  

Desde la Psicología evolutiva se interpreta este uso del pintalabios rojo como un factor que beneficia las relaciones entre los sexos y procura a las mujeres, en circunstancias de adversidad social, encontrar una mejor posición ante el hombre. Es una teoría muy machista y reduccionista que nos habla de “lucha” por la conquista del “macho”, tal y como señala Hill en su artículo “Boosting Beauty in an Economic Decline” de 2012.  En este caso, el efecto pintalabios sería moralizante y sesgado.

En la crisis actual, provocada por la Pandemia Covid, el pintalabios rojo ha dejado de ser el elemento compensatorio emocional que tan útil fue en otros momentos de la historia, la crisis de 2008 sin ir más lejos. El uso de la mascarilla ha provocado de la boca quede cubierta y exenta de todo protagonismo en el proceso de comunicación no verbal. Esto está provocando un descenso importante en la venta de pintalabios, pero también una revolución en el maquillaje destinado a los ojos y los párpados. En este caso, los ojos cobran el protagonismo total y se convierte en el centro de interés de nuestros rostros, lo que ha hecho que se disparen las ventas de cosméticos destinados a esta parte de nuestra anatomía.

Es evidente que el uso de mascarillas abre otras perspectivas para diseñadores e investigadores que tendrá que generar nuevos productos cosméticos que potencien la expresividad del rostro humano que tan importante es en las interacciones sociales y en la transmisión de las emociones.

ESDI
Encarna Ruiz Molina
Dra. Encarna Ruiz Molina
Directora del Departamento de teoría y Análisis del Diseño