Rosa Cano Marsinyach es graduada en Diseño de Moda por la Escuela Superior de Diseño ESDi, centro adscrito a la Universitat Ramon Llull. Su proyecto final de grado, “La Línea Fuerza” (Presentado en 2020), obtuvo una calificación de 9,5 excelente y define lo que ha sido su trayectoria académica, caracterizada por su interés en la investigación de volúmenes y en el desarrollo conceptual. En la actualidad trabaja como diseñadora independiente para la empresa Augusto Bellini SL. Paralelamente, sigue formándose en el campo del patronaje y sastrería/modistería clásica en el estudio Como Cubrir un Cuerpo de Jorge Bernaus Llahí.

Línea Fuerza

“La línea es una fuerza, es decir, sentimos las líneas que definen la configuración de los objetos la manifestación de la vitalidad que les atribuimos o, en último término, de nuestra propia vida objetivada en ellos. A partir de ahí́, el trabajo artístico debe consistir en la afirmación de esa fuerza vital mediante la explicitación de las líneas -la fuerza, su acentuación y distinción-. Por eso el ornamento surge de la forma originaria y está indisolublemente ligado a ella. “

 Henry Van de Velde

 Fórmulas de la belleza arquitectónica moderna: La línea es una fuerza

 

Las personas estamos configuradas por el conjunto de varias líneas fuerzas, cada una con una naturaleza determinada que hacen que todo funcione como un perfecto engranaje. Si una de ellas falla, entonces la fuerza interior se ve alterada. Cuando esto pasa, se alteran diversas áreas de los hemisferios que trabajan sin ningún tipo de control y entonces suceden una serie de cambios que afectan a nuestras funciones y reacciones habituales. Una de ellas es nuestra gestión emocional. Es en este momento cuando pasamos a ser personas con emociones incontroladas, más concretamente derivadas por el TDAH, con unas ganas locas de sacar hacia fuera todo aquello interior que se encierra dentro de nosotros.

En definitiva, “Línea fuerza” habla de un concepto monocromático, caótico y personal, donde las emociones incontroladas se encuentran teñidas de color rosa, lo que permite hacer una interpretación onírica e irónica de la realidad exterior de color gris en la que vivimos. Así ocultamos una situación hostil y horrible con un entorno rosa, cursi y humorístico. De este modo, se juega con los diferentes matices del mismo color y texturas, donde la “línea fuerza” está materializada de varias maneras, ya sea mediante elementos gráficos o estructuras de patronaje. A pesar de que estéticamente trata la idea de la persona cerrada, con piezas que dificultan la movilidad de la persona, no deja de ser una progresión de cómo estas emociones incontrolables derivadas del cierre, metafórico y de esta acumulación de ellas, acaban generando un caos absoluto donde la “línea fuerza” interior de la persona acaba dominando sobre ésta.