La llegada de la temporada primavera/verano este año nos ha sorprendido por la presencia de colores alegres y brillantes, con predominio de los verdes, los pasteles y los amarillo. Sin embargo, el color que ha conquistado los escaparates de nuestras tiendas, igual que sucediera en 2021, vuelve a ser el fucsia.
El rosa magenta o fucsia hace dos temporadas que apareció de manera insistente en nuestras paletas de color internacionales y tiene la intención de estar presente en las siguientes. En el encuentro de la Asociación Internacional del Color, Intercolor, que ha tenido lugar a mediados de mayo en Helsinki, el fucsia se consolida. Participa en casi todas las propuestas de los 17 países que forman esta entidad. ESDi es la representante del Estado español en Intercolor y también ha apostado por el rosa magenta, entre otras variables cromáticas, para la temporada primavera/verano 2024.
Está persistencia del fucsia no es un capricho ni una casualidad. Vivimos tiempos convulsos y el color es siempre el reflejo de todo aquello que pasa en nuestro entorno. La razón por la que esta tonalidad es tan importante es por su doble significado. Por una parte, se trata de un tono optimista, que evoca a la infancia y actúa como regulador de las emociones. En escenarios de crisis política y social como en la que nos encontramos, representa una energía interesante para contrarrestar la tensión siempre y cuando se dosifique su utilización. Si se usa en exceso, ya no actúa como un color positivo, sino que se transforma en una traducción literal del momento de tensión actual, por lo que pierde su función reguladora de las emociones. Como sucede con todos los colores, también tiene un significado negativo, y el magenta se relaciona con el nerviosismo o el histrionismo, ambos latentes en nuestra contemporaneidad.
Pero, ¿cuáles son los valores sociales de color magenta? Hagamos un breve recorrido por su uso y su significación cultural, psicológica e incluso ideológica. Inicialmente, podemos decir que se trata de un color que aparece en nuestro imaginario cultural en el año 1859 cuando el químico francés François Verguin lo genera a partir de utilizar un tinte de anilina. Verguin se inspira en la coloración de los sépalos de las flores del arbusto Fuchsia magallánica para obtener este tono y le da el nombre de la propia planta.
A pesar de que fue utilizado de forma casi inmediata por la burguesía francesa, que gustaba del uso de los matices intensos, este color llegó al marketing en el año 1949. Fue el diseñador mexicano Ramón Valdiosera quien lo empleo en la totalidad de las prendas que conformaron su colección para la primavera/verano que ese año presentó en Nueva York. El diseñador aseguró haberse inspirado en la tradición de las tribus indígenas que usaban el fucsia como color espiritual. La arquitectura, la cerámica y los tejidos se teñía de magenta ya que los colectivos oriundos del México tradicional buscaban en este tono el equilibrio y la harmonía con la naturaleza. Desde ese momento, el fucsia fue conocido a nivel internacional como Rosa Mexicano y forma parte incluso de la imagen de marca “México”, igual que el verde, el blanco y el rojo que son los colores de la bandera de este país.
Desde Valdiosera, se trata de un matiz muy presente en el mundo de la moda femenina. Yves Saint Laurent lo declaró como su color preferido después del negro y Schiaparelli hizo que este fuese el tono de la etiqueta de su marca. Por su parte, Cristóbal Balenciaga recurría a menudo a él como el color en el que teñía sus vestidos de noche, lo que le convirtió en una gama muy usada en el ámbito festivo.
Durante la primera mitad el siglo XXI el magenta desapareció prácticamente de nuestras escalas cromáticas. Sin embargo, la crisis financiera de 2012 lo devolvió a las paletas de color, pero lo hizo de manera tímida. Se trataba de una apuesta arriesgada ya que el rosa, asociado tradicionalmente a lo femenino desde principios del siglo XX, sufría el rechazo de algunos colectivos ligados al movimiento feminista, que se replanteaban su uso. El rosa sufrió de esta manera un desligamiento absoluto de su significado psicológico, que lo definía como equilibrador emocional y espiritual, y adquirió un sentido estereotipado cuyo uso social lo relacionada con los discursos binarios de género. Por ejemplo, La ONG PinkStinks nació en 2008 para revertir la “rosificación” y los roles y actitudes fuertemente estereotipados y limitados asociados con este color. Así, la mayor presencia del movimiento feminista en los escenarios internacionales, debido a una mayor adherencia social de la ideología de este colectivo, provocó que ese tono fuese inmediatamente rechazado por un sector importante de la ciudadanía. Su lugar lo ocupó, de forma determinante el lila, símbolo del movimiento y de la ideología que representa. Incluso la firma Pantone, que cada principio de enero presenta su color “del año”, determinó que 2014 era el año Púrpura radiante (Código18-3224) que definía como fascinante, expresivo y exótico. En este sentido, podemos decir que el color es político.
Pero el magenta supero la presión del momento y en 2021 logró ubicarse entre los tonos más presentes en la moda y lo hizo acompañado del denominado milennial pink, el rosa suave. Esta presencia de los rosas desde entonces atiende a una reconsideración social de los valores asociados a estos tonos. En un momento como el que vivimos, con la Pandemia apenas superada, la crisis económica y política internacional y con los cambios de valores asociados a este periodo contradictorio hace que los rosas llenen nuestros escaparates. El valor espiritual que los indígenas mexicanos le daban al magenta vuelve a imponerse en un momento en el que la sociedad parece necesitar nuevos relatos sociales, más abiertos y más equilibrados. Y esta propuesta cumple con todos los elementos para definir, en lo negativo y en lo positivo, el momento social en el que nos encontramos.
Encarna Ruiz Molina

Dra. Encarna Ruiz Molina

Directora de ESDiColor_LAB

Fotos: Mesa de tejidos para la temporada primavera/verano 2024 en Intercolor, Helsinki, 2022

Fuente: Encarna Ruiz

Foto: Balenciaga 2021

Fuente: Vogue España

Foto: Dua Lipa apuesta por Fucsia Valentino

Fuente: Woman, 2022