Anna Casáis Abad, sabadellense de 22 años es Graduada en Diseño de Moda y Smart Design en la Escola Superior de Disseny, ESDi (centro adscrito a la Universidad Ramon Llull). Se graduó en el año 2021 y en la actualidad cursa el  máster de Estilismo, imagen y comunicación de moda en ESDi. Anna entiende la moda desde una perspectiva social y personal que nos ayuda a interpretar el mundo y sus exigencias.

HABLEMOS DE MI, HABLEMOS DE TI

De la identidad personal a la concepción del otro

“Hablemos de mí, hablemos de ti” es un proyecto que parte del estudio de la identidad individual como punto de partida para la concepción de los distintos grupos sociales. A lo largo de la historia, nos hemos planteado quiénes somos y que relación tenemos con las personas que nos rodean. Esta circunstancia nos conduce a los conceptos de identidad y alteridad, que son la base sobre la que se construye la idea misma de cultura.

Durante la investigación hemos visto que las sociedades tienden a homogeneizarse, aunque en realidad son entidades heterogéneas formadas por individuos que tienen identidad propia y que conviven con otros que tienen también sus propias características. Quizá por ello, nos pasamos la vida preguntándonos quienes somos, qué nos apetece, pero siempre nos fijamos en lo que hacen los demás y, muy a menudo, son los otros los que eligen hacia dónde vamos. Aunque pensemos que somos dueños de nosotros mismos no nos llegamos a imaginar la cantidad de condicionantes que nos rodean, desde nuestra familia, educación, amigos o redes sociales.

La colección de moda que surge de esta idea parte, pues, de este concepto de identidad personal, que nos ha permitido concebir el proceso creativo como un viaje en el que el interior y el exterior de cada individuo contribuye a su percepción de la realidad y a su relación con los demás. De esta forma, la propuesta de colección parte de la base de esta interpretación de un exterior limitante, envolvente, rígido, incoloro, que contrasta con un interior frágil, transparente, lleno de personalidad y colorido.

Así, hemos concebido la colección con abrigos que se transforman en una especie de cápsulas creadas a partir de prendas envolventes que demuestran que la sociedad a menudo mantiene nuestra singularidad oculta. Estas prendas nos encierran en una suerte de sobriedad que en el fondo es un caparazón limitante que hace que nos mantengamos a distancia de quienes nos rodean.  Para este tipo de abrigos, hemos utilizado tejidos rígidos y duros a modo de cubierta protectora; colores oscuros, neutros y serios que no llaman la atención de quienes nos observan. Se trata de prendas oversize, de gran tamaño, que eliminan todo tipo de formas que delimiten nuestro cuerpo y que tratan de ocultar las peculiaridades de este. Hemos escogido los cuellos altos y algunas capuchas que dificultan la visibilidad y la comodidad. La elección de los tejidos está estratégicamente pensada para aportar peso y favorecer así la poca movilidad. La sensación de carcasa también la proporciona la elección del fieltro negro que aporta rigidez a los looks. Además, en algunos casos agujereáramos el fieltro para colocar unas personitas impresas con una máquina de tecnología en 3D de color negro. Desde la distancia parecerá que mis prendas contienen pinchos u otros objetos salientes que impiden acceder al interior, pero al romper esta distancia, que a menudo nos aleja de los demás, se podrá ver la forma humana de las figuritas. Hemos decidido aplicar esta técnica para combinar el proceso tecnológico de la maquinaria con el resto de las prendas, incluso los agujeros, trabajados de forma manual. También queremos mostrar la atención sobre como las redes sociales, por ejemplo, ejercen una fuerza unificadora que rompe con el concepto de identidad personal y crea personas similares en apariencia.

En contraposición a las prendas exteriores, hemos realizado una colección completa de vestidos, en los que hemos buscado definir por completo las formas del cuerpo, como metáfora de la singularidad de cada uno de nosotros. Los vestidos, opuestos a los abrigos, son coloridos y entallados, realizados con materiales delicados. Así, los tejidos reflejan la fragilidad y la vulnerabilidad de nuestra identidad. A diferencia de las exteriores, estas prendas van a facilitar la movilidad de la persona aportando ligereza y naturalidad.