Tradicionalmente, el color en la indumentaria se ha asociado a la temporalidad. De esta manera los tonos oscuros se vinculaban con el invierno y los días de otoño, mientras que los más claros eran destinados a las prendas primaverales y el verano. La luz de los meses más cálidos se presentaba de esta manera como una explosión de emociones que tenían una relación directa con las gamas cromáticas que elegíamos a la hora de vestirnos.

Sin embargo, esta lógica se rompe durante los primeros años del siglo XXI, en las que comenzamos a perder el concepto de temporada para referirnos al color. Esto se debe a dos causas. Por una parte, el éxito de las redes sociales y la aparición atemporal de imágenes en las que lo importante es la implicación emocional de los protagonistas. El impacto de instantáneas llenas de color y de prendas donde las gamas cromáticas tienen una fuerza extraordinaria, hace que el diseño de textil se contagie rápidamente por la necesidad de impregnar sus propuestas de tonos más alegres, aplicados a todo tipo de materiales y durante todos los meses del año.

Por otra parte, el fast fashion ha dado lugar a una situación de renovación continua de las propuestas de prenda, en las que el color se plantea como un rasgo distintivo extraordinario. Se trabaja tan rápido y está todo tan intrínsecamente ligado que es difícil no hacerlo de manera progresiva. Por eso no hay cambios radicales entre las dos temporadas en las que se divide el año natural.

En este proceso de pérdida de la estacionalidad del color, hay otro elemento determinante: el concepto de armonías. Los colores funcionan en relación con los demás tonos con los que conviven en prenda o en un look concreto. Esto se denomina comunicación del color y es importante que sepamos que existen tendencias de armonía igual que existen tendencias de color. Por eso las cartas cromáticas tienen siempre que contemplar la armonía entre los diferentes tonos que se proponen. La proporción de color que tiene una armonía es el elemento más importante en este tipo de propuestas. En este sentido, también podemos decir que hemos roto la estacionalidad para las armonías de color.

Así, las colecciones de invierto en estos últimos años se han desarrollado con gamas cromáticas muy intensas y llenas de colores muy vibrantes que anteriormente sólo se utilizaban en las colecciones de verano. Al utilizar materiales invernales, la combinación de color con tejidos de esta naturaleza es muy interesante porque los efectos que generan a nivel visual son muy diferentes.

Este fenómeno provoca que en pleno mes de diciembre veamos nuestros escaparates llenos de abrigos realizados en pañería de color Viva Magenta, el tono elegido por Pantone como Color del año 2023. O que jerséis de punto de color naranja aparezcan en nuestro imaginario como una alternativa posible a los tonos oscuros de otras épocas.

Durante el Encuentro de la Asociación Internacional del Color Intercolor, celebrado en Barcelona los días 16, 17 y 18 de noviembre de 2022, los miembros de este grupo que analiza y diagnóstica colores que después llega al mercado, decidió eliminar la designación de la temporada de sus cartas de Color. Para Intercolor ya no trabajamos con la temporada primavera/verano u otoño/invierno. Sencillamente existen dos cartas de color anuales que permiten a la industria encontrar las gamas cromáticas que mejor se adapten al tipo de producto, servicio y experiencia que produzca. Y, al mismo tiempo, que defina las condiciones políticas, sociales y económicas en las que nos encontramos en cada momento. Recordemos que el Color es un medidor de las tensiones sociales y culturales y cada tono tiene un importante valor psicoemocional para las personas.

En Barcelona, trabajamos las cartas para el año 2024-2 en la que empleamos tejidos propios de las estaciones frías, pero a los que hemos proporcionado tonalidades que en otras épocas corresponderían a los meses cálidos. Los naranjas y los amarillos, como tonos que nos invitan a la renovación y a la reafirmación de la jovialidad y la juventud, serán los protagonistas de la temporada. Este año 2023, como ya hemos señalado, nos encontraremos con el Magenta. Se trata de un tono necesario en un invierno termométricamente alterado por el cambio climático, y definido por una importante crisis política internacional. El Magenta es un color positivo, que nos remite a emociones placenteras y que se relaciona con la supervivencia. ¿Te atreves a usarlo?

Dra. Encarna Ruiz Molina
Directora de ESDiColor_LAB
Escola Superior de Disseny, ESDi.

Foto 1: Viva Magenta. Pantone 18-1750
Viva Magenta. Pantone 18-1750
Fuente: design-milk.com

Foto 2: Valentino, 2022