Color: la comunicación de las emociones

El color es un elemento de comunicación no verbal muy importante que se encuentran en todos los aspectos relacionados con nuestra vida cotidiana. A través del color transmitimos luz, energía y, por supuesto, estado de ánimo. Esto sucede porque el color tiene un componente de identidad personal muy importante que hace que cada individuo se identifique con un tono o una gama cromática concreta, a la que atribuimos características que nos hacen sentir bien. Cada uno de nosotros se representa a sí mismo a través del color y lo hace de forma directa o indirecta. Cuando elegimos los tonos que componen nuestros looks estamos representándonos a nosotros y nuestro estado de ánimo.

En la Bauhaus, Josef Albers generó polémica a partir de la experimentación que hacía con los estudiantes sobre color y percepción. Él logro demostrar el particular comportamiento que tenían sus alumnos en función del color con el que estaba pintada la pared. También creaba juegos ópticos con color y espacio que le ayudaron a entender cómo los tonos permitían la interacción entre individuos y de estos con el espacio.  En diseño gráfico, por ejemplo, esto es muy importante. Los tonos que predominan en una página web te ayudan a la interacción con ella.

Esto explica que cuando miramos el Instagram personal de un individuo, podemos saber lo que para él significa cada color y qué tipo de tonos son los que le representan a cada situación. Al mismo tiempo, esto hace que comuniquemos muchas cosas sobre nuestra identidad personal. El color se transforma también en la medida en la que nuestra enciclopedia personal lo hace. Cuando somos pequeños, el tipo de gamas cromáticas que nos gustan es muy distinto a cuando somos adolescentes y cuando estamos en la edad adulta. En este sentido, hay factores externos que condicionan nuestra identificación personal con los colores, como puede ser una serie de dibujos animados, un ídolo musical o el contexto laboral en el que desempeñemos nuestra actividad.

El color es un elemento absolutamente cultural. Ni todos los países usan el color de la misma forma, ni tampoco interpretamos las tonalidades igual. Por eso decimos que el color es un lenguaje, una convención de significados y significantes, que tiene una morfología, una sintaxis, una semántica y una gramática propias que hace que, por convención, nos comuniquemos mediante su uso. Como cualquier lenguaje, no es estanco. Evoluciona en función de los cambios sociales, culturales y temporales. Esto hace que los colores adquieran significado en función de su uso social. Por ejemplo, la utilización de la ropa negra en nuestra cultura como señal de luto, mientras que en oriente este dolor se simboliza a través del blanco.

El ser Humano se relaciona con su entorno a través del lenguaje, que es una convención de significados y significantes que nos proporciona las herramientas comunicativas precisas para nuestra interacción espacial y personal. En este sentido, el color es un lenguaje que funciona como los demás: tiene una morfología, una sintaxis, una semántica y una gramática propias que hace que, por convención, nos comuniquemos mediante su uso. Como cualquier lenguaje, no es estanco. Evoluciona en función de los cambios sociales, culturales y temporales. Esto hace que los colores adquieran significado en función de su uso social. Anteriormente poníamos el uso del lazo amarillo. También podemos hablar de la utilización del blanco en los vestidos de novia, cuando hasta finales del siglo XIX para tales eventos estaba reservado el color negro. O la utilización de la ropa negra en nuestra cultura como señal de luto, mientras que en oriente este dolor se simboliza a través del negro. Son solo ejemplos que nos permiten intuir el valor simbólico y comunicativo del color.

Por otra parte, hay numerosos estudios que nos hablan sobre el valor psicológico que tiene el color y su función emocional. Hay que decir que estos estudios son solventes desde el punto de vista científico y que a ellos debemos, por ejemplo, los análisis que hablan sobre color y comportamiento que tan importante son en el diseño de interiores. A estas teorías debemos el que se nos plantee el rojo como un color no apto para la pintura de una habitación de estudio porque puede fomentar el nerviosismo y la ansiedad. Sin embargo, insistimos en que esta circunstancia depende de la identidad cromática de cada individuo.

Con relación al color aplicado a producto, podemos decir que se trata de la primera de las decisiones que tomamos cuando queremos comprar algo. Después entran en juego otros elementos, pero la atracción que sentimos por el color es fundamental. Las marcas desarrollan sus estrategias comerciales a partir de lo que nosotros denominamos el impacto emocional. Así, que en este sentido el color es determinante para atraer nuestra atención y obtener también nuestra fidelización durante el mayor tiempo posible. No lo apreciamos, pero cuando asistimos a una tienda a comprar ropa, lo primero que hacemos es plantearnos el tipo de prenda que necesitamos y nos acercamos a la percha en la que se encuentra aquella que se corresponde con los colores que más nos apetecen. Después ya decidimos la forma y la textura. Pero nos hemos sentido atraídos, inicialmente por nuestra percepción cromática.

Esto es tan importante que, en la elaboración de sus imágenes de marca, las empresas usan el color como rasgo distintivo. Pero el color también es político. Los partidos, cuando preparan sus logos o sus campañas electorales, utilizan el color como elemento emocional. El partido popular no es Azul por casualidad, ni Podemos morado, ni Ciudadanos naranja. El azul es un color muy conservador que también significa innovación, mientras que el naranja (cuando el Partido Popular era Alianza Popular era naranja) es el color de los cambios, del dinamismo y la juventud (Por esto Ciudadanos optó por este tono). El morado es el color del poder (las casullas de los arzobispos de la Iglesia Católica son moradas), pero también es el color de la República, de la lucha obrera y del feminismo. Unidas Podemos lo utiliza por esta razón.

De esta forma, podemos decir que los comportamientos sociales se asocian con el color y este se convierte en determinante para representar fenómenos culturales o ideológicos de cualquier naturaleza. El color lila / morado se convirtió hace dos años en un color reivindicativo que pronto la moda colocó en los escaparates. En este sentido, el lila lleva cuatro temporadas como color candente y promete continuar al menos un par de ellas más.

Por tanto, el color está absolutamente relacionado con los acontecimientos sociales y culturales que definen a una época concreta. Como elemento de transmisión de información, el color habla de cultura, habla de comunidad y habla de estado de ánimo de los individuos.

ESDI

Encarna Ruiz Molina

Dra. Encarna Ruiz Molina

Directora del Departamento de teoría y Análisis del Diseño