Akelarre, las brujas del siglo XXI

Akelarre, las brujas del siglo XXI, es una propuesta conceptual que trata de explicar, de forma metafórica, la persecución a la que se han visto sometidas las mujeres a lo largo de la historia, y que se traslada a la realización de una colección de moda en la que se refleja esta realidad.  A lo largo de este trabajo, hemos podido constatar que la idea de bruja ha ido evolucionando a través de las diferentes épocas, y lo ha hecho en la medida en que también han avanzado los derechos y libertades de las mujeres.  Relacionada con este principio, nos encontramos también con la construcción simbólica de la noción de bruja que ha dado lugar a la utilización de los estereotipos creados a partir de él en la literatura, el cine, la música y la moda.

Para poder realizar esta colección, partimos de un estudio histórico que nos sitúa en la Edad Media, época en la que tenemos consciencia de la celebración de encuentros entre mujeres singulares a las que se consideraba peligrosos y malvadas. Se decía, de forma interesada por las autoridades, que se trataba de mujeres que se habían aliado con el Diablo para ayudarlo a llevar el mal y la desgracia a la Tierra. En el fondo, se trataba de mujeres difíciles porque rompían con todos los estereotipos sociales impuestos y suponían un peligro real para el poder establecido.  No eran los seres mágicos y perniciosos que se creía, sino que se trataba de mujeres independientes, capaces de hacer frente a un sistema social, político y cultural que rechazaba cualquier indicio de emancipación femenina. Ellas no seguían las normas, tenían conocimientos de alquimia, luchaban por su libertad y tenían la capacidad para remitir ideas políticas en aforos donde no tenían permitido intervenir.

La forma de expresión de estas mujeres era perseguida por las autoridades de la época, porque lo llevaban a cabo sus encuentros de forma clandestina, en espacio apartados, que conocemos como Aquelarres. Era en estos sitios donde compartían sus ideas, conocimientos y estrategias. Eran las que hacían peligrar a las autoridades políticas y económicas y esto las convirtió en el objetivo de los gobernantes, que consiguieron que el pueblo las temiera y las denunciara. Las ejecuciones de brujas se convirtieron en actos públicos durante muchos años y la denuncia por parte de sus conciudadanos era atendida de forma inmediata. Así, la figura de la bruja se instala en este imaginario en el que las mujeres eran injuriadas e incluso condenadas por su rebeldía social.

En la actualidad, las mujeres hemos conseguido unas interesantes dosis de conocimientos y de integración social. Nuestra libertad individual ha logrado cuotas muy importantes, pero aún existen espacios en los son somos marginadas o desplazadas.  Existe la “bruja” contemporánea, que sigue siendo aquella mujer que no se adapta a los referentes establecidos por la sociedad y que es independiente, libre y “respondona”.

Esta es la idea que utilizaremos en el desarrollo de esta colección de 15 looks en los que trasladaremos la noción de aquelarre del siglo XXI, un escenario controvertido y crítico con la sociedad patriarcal que de manera poco explicita indica cuál sigue siendo el lugar de las mujeres. Así, la lucha femenina es el punto de partida de esta propuesta que representa a la mujer poderosa, la que no sigue los estereotipos y hashtags impuestos por la sociedad.

Para crear la colección hemos partido de tres conceptos: la sobre posición o repetición, la distorsión y la dualidad.  Con la sobre posición hemos querido emular la persistencia de la sociedad a condenar a las mujeres independientes, por eso hemos utilizado un mismo elemento que se repite varias veces, pero con el uso de tejidos muy flexibles, estos elementos se desplazan de lugar gracias al movimiento del cuerpo.

El concepto de distorsión nos ha ayudado a aplicar cierta fuerza a algunas prendas que ha generado incluso una deformación de la pieza y nos ha ayudado a cambiar su apariencia. Esta situación es la que sufren las mujeres que son perseguidas y que deben adaptar su forma de vida y su identidad a los cánones establecidos por la sociedad. Las piezas interiores de nuestra propuesta se basan en este concepto. Están realizadas en tul elástico y cuentan con la presencia de costuras muy marcadas que nos ayudan a dar esa idea lucha por la libertad y de las cicatrices que deja la experiencia.

Por otra parte, la dualidad hace referencia a los roles que ha tenido que asumir la mujer a lo largo de la historia: por una parte, “la mujer buena”, que acepta su condición de ser la dominada, la que admite su condición de “mujer sometida” y que intenta pasar desapercibida; y la aquella que no está dispuesta a ocupar ese lugar de sumisión y se revela. Esta es “la mala”, a la que se considera una bruja porque altera el orden de la comunidad. Este concepto se ha trabajado en las piezas exteriores a través de la combinación técnicas sastreras con métodos propios del outerwear y el sportwear.  En este tipo de prendas hemos empleado diversidad de tejidos.

En algunas de las piezas hemos bordado algunos mensajes que nos ayudan a entender esa etiqueta que se les colocaba a las mujeres consideradas brujas, como es el caso de “Mentirosa”, “ES culpa tuya”, “Arde en la hoguera” … Se trata de mensajes duros, agresivos que muestran la humillación a la que durante siglos se ha sometido a aquellas que no han estado dispuestas a aceptar los dictámenes de la sociedad que las encorsetaba.

Montserrat Segués Sallent 

Graduada en Diseño, currículum Diseño de Moda

Escola Superior de Disseny, ESDi. Universitat Ramon Llull